Lecciones de Piura: Infraestructura verde frente al Fenómeno El Niño

Infraestructura verde en Piura
"Una hectárea de bosque nativo recuperado puede retener hasta un 40% más de agua"

PIURA. Las persistentes lluvias y desbordes que históricamente han golpeado al norte del país están obligando a un cambio radical en la ingeniería civil tradicional. Tras décadas de apostar exclusivamente por defensas ribereñas de concreto y diques de piedra —soluciones que muchas veces terminan colapsando—, la región Piura se ha convertido en el laboratorio de una estrategia diferente: la infraestructura verde.

A diferencia de las "obras grises", que buscan contener la fuerza del agua mediante barreras rígidas, la infraestructura verde propone trabajar con la naturaleza. Expertos locales y comunidades agrarias vienen implementando proyectos piloto basados en la reforestación de las cuencas altas del río Piura con especies nativas, la restauración de humedales y la creación de "cochas" o micro-reservorios naturales. El objetivo principal es ralentizar el flujo del agua desde la cordillera, permitiendo que la tierra absorba el impacto antes de que llegue a las zonas urbanas bajas.

El impacto en los números

Estudios preliminares en zonas de intervención demuestran que una hectárea de bosque nativo recuperado puede retener hasta un 40% más de agua de lluvia que un suelo degradado. Esto reduce drásticamente el volumen de lodo que desciende hacia distritos vulnerables como Castilla o Catacaos. Sin embargo, el verdadero reto radica en la escala y el financiamiento articulado.

La principal lección que deja Piura es que la prevención frente al Fenómeno El Niño (FEN) ya no puede depender de soluciones temporales de última hora. La combinación de reforestación masiva en las partes altas y el diseño de parques inundables urbanos en las zonas bajas surge hoy como la única alternativa sostenible para proteger la economía local y, sobre todo, salvar vidas de cara a los próximos ciclos climáticos extremas en el Pacífico Sur.